domingo, 31 de maio de 2020

Lilith astrológica

Lilith nos habla a través de emociones inconscientes no aceptadas por uno mismo. Quirón es mental y Lilith es visceral. Pero Lilith es todo eso y mucho más. Lo iremos comprobando.La voz de nuestra animalidad inconsciente Lilith no se refiere únicamente a una determinada vivencia de la sexualidad, sino a una capacidad para transferir su fuerza creativa a través de actos discretos, sencillos y elementales. Lilith representa los poderes femeninos que, de tan naturales, parecen paranormales. Las capacidades telepáticas, visionarias, inspiradoras... están relacionadas con Lilith. O mejor dicho, con el eje formado por Lilith y su punto de oposición, Príapo. Como Lilith señala una zona reprimida o castigada de nuestro psiquismo, para entender en qué consisten esas dádivas y cómo se nutren deberemos acudir a Príapo. Lilith, por otro lado, también representa los impedimentos, no obstante, según cuenta la leyenda, su función consistía en impedir los nacimientos y, por extensión, los inicios de cualquier cosa. Es por eso que se la relaciona con la frustración y el castigo. Aún así, el consiguiente enfado, si es aceptado puede convertirse en fuerza descomunal orientada a abrir caminos por el sólo deseo de querer transitar por ellos. Es por eso que el binomio formado por Lilith y Príapo constituye un eje psíquico capaz de transformar nuestras congojas en creatividad.



Lilith nos da pistas acerca de la vertiente destructiva de la madre, en contraposición al aspecto más nutritivo (indicado en Astrología por la Luna). Aparece asociada a Lamia y a Hécate, figuras ambas igualmente aniquiladoras y depredadoras, devoradoras de niños e impedidoras, por tanto, de la espontaneidad, de la inocencia y de la prosperidad. 



Las tres Lilith, Lamia y Hécate, personifican no solo el potencial aniquilador procedente del abismo del inconsciente, el cual contiene rastros vivos de nuestro aspecto más animal, sino también la clave para aceptar que una parte de nosotros mismos intenta destruir al tiempo que otra parte intenta construir.Lilith aparece descrita en las leyendas de varias maneras. Todas tienen un rasgo común: el reptil. En unos casos una serpiente aparece abrazada a Lilith. En otros, Lilith es descrita como un ser ambiguo, mitad mujer, mitad lagarto o serpiente. Una vampiresa, en definitiva. Lilith es, además, enemiga de los partos y de los recién nacidos, a los cuales estrangulaba. Si tomamos en cuenta que un niño es el fruto de una relación entre un hombre y una mujer entonces la destructividad de Lilith no solo va dirigida a los recién nacidos sino a los adultos los cuales ven cómo el fruto de su relación queda abortado o no prospera según lo esperado. Si eso es así, entonces la ubicación de la Lilith astrológica puede dar pistas acerca de las congojas íntimas que los padres desean redimir a través de sus hijos. El niño es la caja de resonancia del anhelo por vivir algo que no fue vivido por ellos y que permanece en el útero familiar a la espera de que él lo rescate. Pero este rescate, cómo se haga y lo que puede producir, no puede estar en manos de los padres, ni ser dirigido o controlado por ellos, sino que está en el fuero interno del niño. Únicamente de él depende el desarrollo de esa función la cual llegará a percibir con sus propios medios. Cualquier expectativa que los padres proyecten sobre sus hijos será abortada si contradice la naturaleza esencial de éstos. Podría parecer que Lilith sea enemiga de las relaciones entre hombres y mujeres y, por lo tanto, de cualquier expectativa que pueda surgir entre ellos. Sin embargo, Lilith lo que en realidad busca es que en una relación entre hombre y mujer no se produzcan proyecciones indeseadas entre ellos o sobre sus hijos. De ocurrir, entonces las relaciones familiares se convertirían en disfuncionales. La abortividad de Lilith, pues, se ceba –más que en los niños– en las relaciones íntimas entre adultos, en la medida en que esas relaciones pueden producir un fruto orientado a la autosatisfacción egoísta o como paliativo de sus propias congojas. Un ejemplo de ello son los hijos que se tienen para compensar desajustes en la relación. Visto así, Lilith es entonces una frustradora de los deseos de los padres con respecto a sus hijos. Como adultos, Lilith es un virus infiltrado en las actitudes que habría que decodificar y reconocer para evitar que los demás (especialmente nuestra pareja o nuestros hijos) se conviertan en ositos de peluche para nosotros.Podría parecer que Lilith se sintiera más atraída por lo imposible que por lo posible, por lo improductivo que por lo productivo, por la anarquía que por el compromiso. Sin embargo, su función no es impedir el desarrollo de nuestros deseos sino cuestionar nuestro grado de autenticidad y sinceridad en el reconocimiento de los mismos, puesto que de ellos es de donde irá naciendo la realidad que vamos a vivir. El interés de Lilith se centra especialmente en ponernos sobre aviso de que, una vez detectados cuáles son, será nuestra forma de participar la que va a determinar el resultado. Esta forma debe ser limpia e impoluta. En cuanto una doble intención se infiltrara en nuestra conducta, entonces la expectativa correría serio peligro de acabar en aborto o corromperse. El problema radica en que con Lilith a lo único que llegamos es a damos cuenta de que no acabamos de saber qué es lo que en realidad deseamos, ni qué es lo que en realidad somos. Cuando creemos saberlo, aparece del fondo otra capa que denota que no hemos llegado a la verdad. A falta de encontrarla, la única vía es vivir cada momento y cada relación por lo que es y no por lo que esperamos que sea. Para ello, la fórmula es hacer las cosas por amor o intuición pura. Y debe ser así, aún a riesgo de provocar un desgarro en el sistema de relaciones en el que habitualmente nuestra vida se desarrolla.Por otro lado, el estrangulamiento ofrece una señal esclarecedora ya que significa un corte por asfixia aplicado en el cuello, lugar de residencia de los apetitos que más se relacionan con el placer sensual (Tauro), al tiempo que es la línea divisoria entre la cabeza (gobierno) y el resto del cuerpo (instintos terrenales), entre lo superior y lo inferior, entre la mente y el cuerpo. Estrangular impide la obtención de alimento, al tiempo que también imposibilita que nuestra voz se escuche. El simbolismo de la estrangulación señala la división en dos mitades de la realidad sensible que hasta entonces permanecía unificada en el niño. A partir de la estrangulación –un castigo, un abuso o una grave decepción, por ejemplo–, empezamos a perder nuestra unidad emocional inicial. Podríamos decir que con lo que ese acto simboliza queda instaurada la primera escisión existencial, a la que luego seguirán otras, las cuales, no obstante, constituyen el caldo de cultivo de nuestro posterior desarrollo mental e intelectual. Sin el trauma sería imposible la diferenciación y el consiguiente proceso de individuación. Visto así, el trauma es un comadrón que nos obliga a nacer a una dimensión sin precedentes.Por otro lado, al impedir los nacimientos o estrangular a los niños, Lilith nos está advirtiendo de actitudes que pueden perjudicar la concretización de nuestras expectativas, o bien nos habla de algo de nosotros que se resiste a crecer y madurar. Sin duda se refiere a un estado de ánimo inconscientemente revanchista, reverberación de aquel primer enfado. Esta actitud –al estar fuera del control consciente– puede llevarnos a una trampa, ya que nosotros somos los destinatarios de nuestro propio comportamiento.Lilith es una indigente psíquica a la búsqueda de cuerpos, acontecimientos y experiencias en las que encarnarse, para así poder rebelarse contra aquel contubernio. Su infiltración en nuestra vida puede revestir desde la sutilidad más desconcertante hasta el exhibicionismo más procaz. En cualquier caso Lilith representa todo aquello que negamos de nosotros mismos, lo que queda fuera de todo presupuesto. Es la caja negra de nuestra vida, aquel lugar en donde quedan registrados nuestros secretos y demás elementos de nuestra biografía que dejamos de lado o que escapan a toda clasificación. Y precisamente por eso – Lilith es algo de nosotros con lo que usualmente no contamos, no explicamos (porque no nos lo han explicado) y no compartimos fácilmente con los demás (porque los demás tampoco lo hacen)–, que su función es la de ayudarnos a entender que una personalidad no solo se compone de rasgos de carácter, potencialidades y talentos, sino que también se compone de elementos marginados –defectos inconfesables, experiencias vergonzosas, traumas, secretos familiares, mentiras, falsas verdades,...– con los que deberemos contar si queremos transformar nuestra vida en algo más de lo que nos han dicho acerca de ella.La Lilith astrológica supone la entrada en nuestra vida de una energía que se manifiesta a borbotones que resulta difícil de canalizar y de administrar. Por eso es que muchos prefieren reprimirse puesto que soltar conscientemente esa energía implicaría cambios drásticos en el modo de vida. Para quien todavía permanece inconsciente ante la existencia de Lilith, ella se manifiesta de muy diferentes modos, todos ellos aparentemente azarosos, de tal manera que la persona no asocia esos síntomas con una actitud que quizá haya surgido de un enfado mal curado o de una frustración no tolerada. En cambio, quien quiera hacerse responsable de lo importante que es que la actitud esté en armonía con los verdaderos deseos internos acaba dándose cuenta de que todo cuanto acontece empieza a generarse primeramente en el inconsciente. Desde esta perspectiva, mientras cualquiera de nosotros parece estar actuando constructivamente, es desde el inconsciente que quizá estemos atrayendo la visita de los demonios capitaneados por Lilith. Por eso es necesario que en nuestras conductas y actitudes tuviéramos en cuenta que la incongruencia, la locura y la irracionalidad pueden coexistir junto con el orden, la cordura y la sensatez. En nuestros presupuestos debe haber lugar para todo. Querer apartar o marginar nuestros rasgos indeseados alimentará su expresión descontrolada, ya sea a través de nuestras propias actitudes o de aconteceres aparentemente desconectados de esas mismas actitudes.De alguna manera, la Lilith astrológica señala la vía para el conocimiento, para el darnos cuenta de que lo constructivo y lo destructivo coexisten en nuestro comportamiento. Lilith es el sumidero psíquico de nuestras congojas no aceptadas, quizá porque cuando se produjo lo que dio lugar a ellas eramos demasiado tiernos e inocentes. Así, la decepción o la congoja, al carecer de forma concreta que nos ayude a retrotraernos con objetividad a su origen, se manifiesta en forma de fobias o animadversiones profundas hacia personas o valores de nuestra propia familia. Esa animadversión se mantiene latente y reprimida, constreñida por las normas y tabúes (el Super Yo), pero si la reconocemos puede llevarnos a desentrañar un conocimiento acerca de nosotros mismos (a través del Ello). Al final nos daremos cuenta de que lo que impide el éxito y la felicidad está en nuestras propias actitudes. Uno es su Lilith.Aceptando nuestra rabia inconsciente podemos descubrir en Lilith un potencial precioso, el que se mantuvo virgen entretanto no se produjo la primera penalización. Incluso nuestro propio nacimiento pudo haber sido vivido como un castigo para el alma o para el cuerpo. Desde esta perpectiva, Lilith representa una experiencia defraudatoria experimentada con demasiada prontitud y crudeza. Algo así como una ablación emocional propinada en el tuétano de nuestra niñez, cuyas consecuencias tan solo pueden ser rescatadas por el adulto compasivo que ya somos. Y es que nuestra Lilith interior indica una altísima sensibilidad hacia el castigo y sus consecuencias. Desde esta perspectiva, ese castigo pudo haber sido una experiencia iniciática vivida sin ritual o, lo que es lo mismo, sin aviso y sin comprensión. Lilith es un estigma que todos guardamos en algún lugar de nuestro inconsciente, un recuerdo sin forma a la que remitirse y que permanece instalado en lo más profundo del psiquismo, de nuestros sueños, de nuestro cuerpo,.... e inasible por el intelecto. Recordemos que Lilith pactó con Dios que su invisible presencia sería recordada eternamente.Lilith es el secreto de todos los secretos y la madre de todas las verdades, como Príapo es el santo patrón de lo espontáneo y de lo diáfano.Acerca de la LunaPara entender la función esencial de Lilith, lo mejor que podemos hacer es recordar cuál es la función esencial de la Luna, puesto que de un punto de su órbita estamos hablando. En una Carta Natal la posición de la Luna por signo, por casa, y los aspectos que haga con otros planetas, ofrece una interesante perspectiva acerca de cómo pudieron transcurrir los primeros años de la vida de una persona, cuáles fueron las experiencias que más impacto ejercieron en su entorno emocional, y también alude al poso que constituirá el telón de fondo de su desarrollo posterior. Además constituye uno de los puntos de análisis astrológico que más cosas nos dice acerca del temperamento individual, de las reacciones internas y externas de una persona, y por tanto, de su particular forma de vivenciar e interpretar las reacciones que provienen de otros individuos y del entorno en general. Todo ello bajo pautas que tienen su origen en la infancia. La Luna resulta ser la cobertura psíquica que nuestro Ser emocional necesita para mantener un punto de referencia que le resulte seguro o, cuanto menos, viable para canalizar su propio desarrollo.Si la Luna ayuda a percibir la base biológica de nuestro temperamento, la posición astrológica del Sol señala cuál es el sustrato en el que se alimenta nuestro carácter. El carácter está muy conectado con el propósito vital, mientras que el temperamento nos vincula con el poso generado por la herencia familiar. Por eso es que Lilith, en la medida en que forma parte de lo lunar, señala un elemento de primer orden orientado a entender qué aspectos de nuestro temperamento biológico han quedado fuera de cauce.Estos aspectos piden ser tenidos en cuenta creando situaciones que invitan a la persona a desmadrarse, a salirse de la matriz en la que fue educada. De este modo, la posición astrológica de Lilith describe aquello de nosotros que deberemos descubrir fuera de las consignas con las que nuestras emociones fueron moldeadas. Digamos que la Luna señala nuestra forma de adaptarnos a la familia, y Lilith describe qué es lo quedó fuera en ese proceso de adaptación. Eso que quedó fuera solicita nuestra atención a través de señales únicamente descifrables si tomamos en cuenta lo anímico, lo instintivo y lo corporal.El propósito solar hinca sus raíces en la base formada por nuestro temperamento. En la medida en que este temperamento tanto contiene elementos ya integrados (Luna), como elementos por integrar (Lilith), no podremos conocer qué es lo que verdaderamente deseamos de la vida sin tener en cuenta la totalidad de este sustrato (Luna + Lilith).Posiblemente este centro de gravedad oculto todavía permanezca sin nacer, sin ser apropiado por la conciencia. Lilith se refiere a algo a lo que, aún deseándolo, nos resistimos. Quizá sea algo nuestro que ha quedado retenido en el útero familiar.








¿Quién era Lilith según la historia?

Cuenta la mitología mesopotámica, que Lilith fue la primera mujer de Adán. En el Jardín del Edén, Dios había creado a todas las especies animales en pareja, macho y hembra, a excepción del ser humano. Originalmente, Adán era dos en uno: hombre y mujer. Al notar que todos los animales tenían su par, Adán comienza a buscar su media naranja, pretendiendo seducir a hembras de otras especies. Sin éxito, le reza a Dios y le pide tener, como los demás animales, alguien con quien compartir su tiempo. Dios entonces decide dividirlo en dos, hombre y mujer, creando a Lilith.

Dichosamente, Lilith y Adán comienzan a compartir sus vidas en el paraíso. Sin embargo, cuando hacían el amor, Lilith quería ir arriba, pero Adán se negaba. Quería dominar la escena, porque en el fondo, no consideraba que él y Lilith fueran iguales. Esa era la verdadera esencia de su discusión. Él creía haber nacido de la Tierra y consideraba que Lilith no era igualmente pura; que había nacido del sedimento. Ella discrepaba y aseguraba haber sido creada por Dios a la par. A pesar de ser el uno para el otro, Lilith decide marcharse para expresar su esencia libremente, abandonando al único hombre en la Tierra.

Lilith construye su nuevo hogar a orillas del Mar Rojo, rodeada de demonios –como los animales del Jardín del Edén llamaban a otros seres no reconocidos por su propio Dios. Poco a poco, su vida social comienza a florecer, manteniendo relaciones libres con diversos demonios y dando a luz a una centena de hijos inmortales por día.

¿Qué le pasó a Lilith?

Mientras, en el mítico jardín, Adán comienza a sentir la falta de Lilith y le ruega a Dios que se la regrese. Dios envía a tres ángeles a advertirle a Lilith que, si no regresaba junto a Adán, sus hijos inmortales se tornarían mortales y los vería morir uno tras uno. A ella, esta advertencia no le resulta justa, dado que Dios le había encargado específicamente que cuidara a los niños. Ellos le responden que eso carecía de importancia, insistiendo que regrese al paraíso. Ella se niega, y al poco tiempo, sus hijos comienzan a morir. Lilith enloquece, enfurece y la historia escribe que, endemoniada, busca la revancha contra los hombres y la humanidad.

¿Quién creó a Lilith?

A través del tiempo, los mitos siempre tuvieron la misión de educar a la sociedad por medio de sus moralejas. Por siglos, la historia de Lilith sirvió a la agenda patriarcal, insinuando que toda mujer que vaya en contra de Dios y elija serle fiel a su propia naturaleza, antes de a su pareja, sería castigada y marginada.














Lilith en las casas astrológicas

Lilith en signos y casas de agua 4, 8 o 12

En la carta astral de una mujer, Lilith en signos de agua como Cáncer, Escorpio o Piscis, o en sus casas análogas, la 4, la 8 o la 12, podría develar un silenciamiento de sus dones místicos. Una represión de sus habilidades esotéricas, como puede ser una desarrollada intuición, para evitar ser tildada de ‘bruja’ o ‘loca’ en un sistema patriarcal. También puede indicar cierta presión por ser madre, aunque este no sea necesariamente su deseo innato. Este posicionamiento puede desenmascarar una represión espiritual experimentada tanto en carne propia como en el linaje ancestral, el cual cobra suma relevancia sobre este elemento.






l deseo y la furia indomable son expresiones típicas de Lilith cuando emerge a la luz. En signos y casas de agua, Lilith puede mostrar un latente deseo -o contrariamente rechazo- por desarrollar habilidades esotéricas, o una fuerte repulsión ante la presión del sistema por ser madre. La invitación a las mujeres con este posicionamiento, es a reconocer sus dones espirituales, a conectar con la naturaleza, con sus instintos naturales, con sus ancestras, y a descubrir en sí misma si existe el deseo innato de ser madre.

Lilith en signos y casas de aire 3, 7 u 11

Lilith sobre los signos de aire, Géminis, Libra o Acuario, en la carta astral de una mujer, así como en las casas 3, 7 u 11, indica de una represión de carácter intelectual. Habla de mujeres que tal vez no tuvieron la oportunidad de estudiar aunque tenían el deseo de hacerlo, de mujeres intelectualmente desvalorizadas, o que no hayan tenido un espacio para expresar sus opiniones en contextos importantes como la familia, la pareja o el trabajo. También puede exponer mujeres heridas por haber sido acusadas de ‘locas’ por su naturaleza cíclica, juzgadas por establecer relaciones libres, o verbalmente abusadas. Lilith devela emociones reprimidas propias o de otras mujeres del legado familiar. En signos o casas de aire, puede sugerir la presencia de antepasadas que hayan querido estudiar y no hayan podido por el simple hecho de ser mujeres.

La luna negra en signos de aire puede despertar un desmedido deseo por desarrollar el intelecto, expresar opiniones y establecer vínculos libres. También puede activar la furia tras ser silenciada o acusada de puntualmente con el término ‘loca’. En signos y casas de aire, la propuesta de Lilith a la mujer es conectar con su naturaleza salvaje –libre, seductora e intelectual– y a ventilarla, sin pelos en la lengua.

Lilith en signos y casas de fuego 1, 5 o 9

Sobre los signos de fuego, Aries, Leo o Sagitario, o las casas del mismo elemento, la 1, la 5 o la 9, la luna negra se expresa con exaltada furia y pasión. En la carta de una mujer, la misma podría indicar la denegación a ocupar un rol de liderazgo, a desarrollar su autonomía o a expresar emociones como la ira o el deseo sexual. Estas represiones pueden ser tanto propias como habitar en el legado femenino familiar. También, aunque no obligatoriamente, puede ser un indicador de experiencias abusivas y agresivas.


La ira y el deseo que se despiertan con Lilith en contextos fogosos son verdaderamente emociones indómitas. Tanto el enojo como el deseo reprimido pueden ser causantes de reacciones diabólicas. La invitación de este punto astrológico en los signos y las casas de fuego de una mujer es a tomar acción, a conectar con la pasión, a canalizar la ira reprimida de manera sana y consciente, a integrar la energía masculina que habita en una y a explorar esa naturaleza de líder que flamea en todo signo de fuego.

Lilith en signos y casas de tierra 2, 6 o 10

La luna negra en los signos de tierra, Tauro, Virgo o Capricornio, como en las casas 2, 6 o 10, expone a mujeres que fueron desvalorizadas, sobre todo en su capacidad generar sus propios recursos. Mujeres que en algún punto de sus vidas el sistema patriarcal les hizo creer que el trabajo de la mujer valía menos, con acciones o con un salario inferior. También puede indicar la existencia de mujeres en el linaje familiar a las que no se les permitió trabajar, más allá de que ese fuera su deseo, o que hayan sido desheredadas.

Con la presencia de Lilith en signos o casas de tierra, la furia de la mujer se puede manifestar tras el anhelo de demostrar su valor y la abundancia que es capaz de generar. La invitación es a reconocer su valor propio, a hacerse valer y a manifestar sus propios recursos en el plano material.

¿Cómo calcular Lilith en la Carta Natal?

Al no tener el protagonismo de los planetas, Lilith es un punto menos conocido dentro de una carta astral. Incluso, para ver su posicionamiento en tu carta astral, debes indicarle a la aplicación que incluya a esta figura recluida. Para conocerla en mayor profundidad, lo ideal es consultar a un astrólogo profesional que esté familiarizado con la primera mujer de Adán.

¿Qué es la Luna Negra en la Carta Astral?

Lilith es la Luna Negra y se trata de punto astronómico que se utiliza en la interpretación de la carta astral. Su significado y representación se encuentra en la mitología, diversos sistemas astrológicos y tradiciones.



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