Lilith astrológica
Lilith nos habla a través de emociones inconscientes no aceptadas por
uno mismo. Quirón es mental y Lilith es visceral. Pero Lilith es todo
eso y mucho más. Lo iremos comprobando.La voz de nuestra animalidad
inconsciente Lilith no se refiere únicamente a una determinada vivencia
de la sexualidad, sino a una capacidad para transferir su fuerza
creativa a través de actos discretos, sencillos y elementales. Lilith
representa los poderes femeninos que, de tan naturales, parecen
paranormales. Las capacidades telepáticas, visionarias, inspiradoras...
están relacionadas con Lilith. O mejor dicho, con el eje formado por
Lilith y su punto de oposición, Príapo. Como Lilith señala una zona
reprimida o castigada de nuestro psiquismo, para entender en qué
consisten esas dádivas y cómo se nutren deberemos acudir a Príapo.
Lilith, por otro lado, también representa los impedimentos, no obstante,
según cuenta la leyenda, su función consistía en impedir los
nacimientos y, por extensión, los inicios de cualquier cosa. Es por eso
que se la relaciona con la frustración y el castigo. Aún así, el
consiguiente enfado, si es aceptado puede convertirse en fuerza
descomunal orientada a abrir caminos por el sólo deseo de querer
transitar por ellos. Es por eso que el binomio formado por Lilith y
Príapo constituye un eje psíquico capaz de transformar nuestras congojas
en creatividad.
Lilith nos da pistas acerca de la vertiente destructiva de la madre, en
contraposición al aspecto más nutritivo (indicado en Astrología por la
Luna). Aparece asociada a Lamia y a Hécate, figuras ambas igualmente
aniquiladoras y depredadoras, devoradoras de niños e impedidoras, por
tanto, de la espontaneidad, de la inocencia y de la prosperidad.
Las
tres Lilith, Lamia y Hécate, personifican no solo el potencial
aniquilador procedente del abismo del inconsciente, el cual contiene
rastros vivos de nuestro aspecto más animal, sino también la clave para
aceptar que una parte de nosotros mismos intenta destruir al tiempo que
otra parte intenta construir.Lilith aparece descrita en las leyendas de
varias maneras. Todas tienen un rasgo común: el reptil. En unos casos
una serpiente aparece abrazada a Lilith. En otros, Lilith es descrita
como un ser ambiguo, mitad mujer, mitad lagarto o serpiente. Una
vampiresa, en definitiva. Lilith es, además, enemiga de los partos y de
los recién nacidos, a los cuales estrangulaba. Si tomamos en cuenta que
un niño es el fruto de una relación entre un hombre y una mujer entonces
la destructividad de Lilith no solo va dirigida a los recién nacidos
sino a los adultos los cuales ven cómo el fruto de su relación queda
abortado o no prospera según lo esperado. Si eso es así, entonces la
ubicación de la Lilith astrológica puede dar pistas acerca de las
congojas íntimas que los padres desean redimir a través de sus hijos. El
niño es la caja de resonancia del anhelo por vivir algo que no fue
vivido por ellos y que permanece en el útero familiar a la espera de que
él lo rescate. Pero este rescate, cómo se haga y lo que puede producir,
no puede estar en manos de los padres, ni ser dirigido o controlado por
ellos, sino que está en el fuero interno del niño. Únicamente de él
depende el desarrollo de esa función la cual llegará a percibir con sus
propios medios. Cualquier expectativa que los padres proyecten sobre sus
hijos será abortada si contradice la naturaleza esencial de éstos.
Podría parecer que Lilith sea enemiga de las relaciones entre hombres y
mujeres y, por lo tanto, de cualquier expectativa que pueda surgir entre
ellos. Sin embargo, Lilith lo que en realidad busca es que en una
relación entre hombre y mujer no se produzcan proyecciones indeseadas
entre ellos o sobre sus hijos. De ocurrir, entonces las relaciones
familiares se convertirían en disfuncionales. La abortividad de Lilith,
pues, se ceba –más que en los niños– en las relaciones íntimas entre
adultos, en la medida en que esas relaciones pueden producir un fruto
orientado a la autosatisfacción egoísta o como paliativo de sus propias
congojas. Un ejemplo de ello son los hijos que se tienen para compensar
desajustes en la relación. Visto así, Lilith es entonces una frustradora
de los deseos de los padres con respecto a sus hijos. Como adultos,
Lilith es un virus infiltrado en las actitudes que habría que
decodificar y reconocer para evitar que los demás (especialmente nuestra
pareja o nuestros hijos) se conviertan en ositos de peluche para
nosotros.Podría parecer que Lilith se sintiera más atraída por lo
imposible que por lo posible, por lo improductivo que por lo productivo,
por la anarquía que por el compromiso. Sin embargo, su función no es
impedir el desarrollo de nuestros deseos sino cuestionar nuestro grado
de autenticidad y sinceridad en el reconocimiento de los mismos, puesto
que de ellos es de donde irá naciendo la realidad que vamos a vivir. El
interés de Lilith se centra especialmente en ponernos sobre aviso de
que, una vez detectados cuáles son, será nuestra forma de participar la
que va a determinar el resultado. Esta forma debe ser limpia e impoluta.
En cuanto una doble intención se infiltrara en nuestra conducta,
entonces la expectativa correría serio peligro de acabar en aborto o
corromperse. El problema radica en que con Lilith a lo único que
llegamos es a damos cuenta de que no acabamos de saber qué es lo que en
realidad deseamos, ni qué es lo que en realidad somos. Cuando creemos
saberlo, aparece del fondo otra capa que denota que no hemos llegado a
la verdad. A falta de encontrarla, la única vía es vivir cada momento y
cada relación por lo que es y no por lo que esperamos que sea. Para
ello, la fórmula es hacer las cosas por amor o intuición pura. Y debe
ser así, aún a riesgo de provocar un desgarro en el sistema de
relaciones en el que habitualmente nuestra vida se desarrolla.Por otro
lado, el estrangulamiento ofrece una señal esclarecedora ya que
significa un corte por asfixia aplicado en el cuello, lugar de
residencia de los apetitos que más se relacionan con el placer sensual
(Tauro), al tiempo que es la línea divisoria entre la cabeza (gobierno) y
el resto del cuerpo (instintos terrenales), entre lo superior y lo
inferior, entre la mente y el cuerpo. Estrangular impide la obtención de
alimento, al tiempo que también imposibilita que nuestra voz se
escuche. El simbolismo de la estrangulación señala la división en dos
mitades de la realidad sensible que hasta entonces permanecía unificada
en el niño. A partir de la estrangulación –un castigo, un abuso o una
grave decepción, por ejemplo–, empezamos a perder nuestra unidad
emocional inicial. Podríamos decir que con lo que ese acto simboliza
queda instaurada la primera escisión existencial, a la que luego
seguirán otras, las cuales, no obstante, constituyen el caldo de cultivo
de nuestro posterior desarrollo mental e intelectual. Sin el trauma
sería imposible la diferenciación y el consiguiente proceso de
individuación. Visto así, el trauma es un comadrón que nos obliga a
nacer a una dimensión sin precedentes.Por otro lado, al impedir los
nacimientos o estrangular a los niños, Lilith nos está advirtiendo de
actitudes que pueden perjudicar la concretización de nuestras
expectativas, o bien nos habla de algo de nosotros que se resiste a
crecer y madurar. Sin duda se refiere a un estado de ánimo
inconscientemente revanchista, reverberación de aquel primer enfado.
Esta actitud –al estar fuera del control consciente– puede llevarnos a
una trampa, ya que nosotros somos los destinatarios de nuestro propio
comportamiento.Lilith es una indigente psíquica a la búsqueda de
cuerpos, acontecimientos y experiencias en las que encarnarse, para así
poder rebelarse contra aquel contubernio. Su infiltración en nuestra
vida puede revestir desde la sutilidad más desconcertante hasta el
exhibicionismo más procaz. En cualquier caso Lilith representa todo
aquello que negamos de nosotros mismos, lo que queda fuera de todo
presupuesto. Es la caja negra de nuestra vida, aquel lugar en donde
quedan registrados nuestros secretos y demás elementos de nuestra
biografía que dejamos de lado o que escapan a toda clasificación. Y
precisamente por eso – Lilith es algo de nosotros con lo que usualmente
no contamos, no explicamos (porque no nos lo han explicado) y no
compartimos fácilmente con los demás (porque los demás tampoco lo
hacen)–, que su función es la de ayudarnos a entender que una
personalidad no solo se compone de rasgos de carácter, potencialidades y
talentos, sino que también se compone de elementos marginados –defectos
inconfesables, experiencias vergonzosas, traumas, secretos familiares,
mentiras, falsas verdades,...– con los que deberemos contar si queremos
transformar nuestra vida en algo más de lo que nos han dicho acerca de
ella.La Lilith astrológica supone la entrada en nuestra vida de una
energía que se manifiesta a borbotones que resulta difícil de canalizar y
de administrar. Por eso es que muchos prefieren reprimirse puesto que
soltar conscientemente esa energía implicaría cambios drásticos en el
modo de vida. Para quien todavía permanece inconsciente ante la
existencia de Lilith, ella se manifiesta de muy diferentes modos, todos
ellos aparentemente azarosos, de tal manera que la persona no asocia
esos síntomas con una actitud que quizá haya surgido de un enfado mal
curado o de una frustración no tolerada. En cambio, quien quiera hacerse
responsable de lo importante que es que la actitud esté en armonía con
los verdaderos deseos internos acaba dándose cuenta de que todo cuanto
acontece empieza a generarse primeramente en el inconsciente. Desde esta
perspectiva, mientras cualquiera de nosotros parece estar actuando
constructivamente, es desde el inconsciente que quizá estemos atrayendo
la visita de los demonios capitaneados por Lilith. Por eso es necesario
que en nuestras conductas y actitudes tuviéramos en cuenta que la
incongruencia, la locura y la irracionalidad pueden coexistir junto con
el orden, la cordura y la sensatez. En nuestros presupuestos debe haber
lugar para todo. Querer apartar o marginar nuestros rasgos indeseados
alimentará su expresión descontrolada, ya sea a través de nuestras
propias actitudes o de aconteceres aparentemente desconectados de esas
mismas actitudes.De alguna manera, la Lilith astrológica señala la vía
para el conocimiento, para el darnos cuenta de que lo constructivo y lo
destructivo coexisten en nuestro comportamiento. Lilith es el sumidero
psíquico de nuestras congojas no aceptadas, quizá porque cuando se
produjo lo que dio lugar a ellas eramos demasiado tiernos e inocentes.
Así, la decepción o la congoja, al carecer de forma concreta que nos
ayude a retrotraernos con objetividad a su origen, se manifiesta en
forma de fobias o animadversiones profundas hacia personas o valores de
nuestra propia familia. Esa animadversión se mantiene latente y
reprimida, constreñida por las normas y tabúes (el Super Yo), pero si la
reconocemos puede llevarnos a desentrañar un conocimiento acerca de
nosotros mismos (a través del Ello). Al final nos daremos cuenta de que
lo que impide el éxito y la felicidad está en nuestras propias
actitudes. Uno es su Lilith.Aceptando nuestra rabia inconsciente podemos
descubrir en Lilith un potencial precioso, el que se mantuvo virgen
entretanto no se produjo la primera penalización. Incluso nuestro propio
nacimiento pudo haber sido vivido como un castigo para el alma o para
el cuerpo. Desde esta perpectiva, Lilith representa una experiencia
defraudatoria experimentada con demasiada prontitud y crudeza. Algo así
como una ablación emocional propinada en el tuétano de nuestra niñez,
cuyas consecuencias tan solo pueden ser rescatadas por el adulto
compasivo que ya somos. Y es que nuestra Lilith interior indica una
altísima sensibilidad hacia el castigo y sus consecuencias. Desde esta
perspectiva, ese castigo pudo haber sido una experiencia iniciática
vivida sin ritual o, lo que es lo mismo, sin aviso y sin comprensión.
Lilith es un estigma que todos guardamos en algún lugar de nuestro
inconsciente, un recuerdo sin forma a la que remitirse y que permanece
instalado en lo más profundo del psiquismo, de nuestros sueños, de
nuestro cuerpo,.... e inasible por el intelecto. Recordemos que Lilith
pactó con Dios que su invisible presencia sería recordada
eternamente.Lilith es el secreto de todos los secretos y la madre de
todas las verdades, como Príapo es el santo patrón de lo espontáneo y de
lo diáfano.Acerca de la LunaPara entender la función esencial de
Lilith, lo mejor que podemos hacer es recordar cuál es la función
esencial de la Luna, puesto que de un punto de su órbita estamos
hablando. En una Carta Natal la posición de la Luna por signo, por casa,
y los aspectos que haga con otros planetas, ofrece una interesante
perspectiva acerca de cómo pudieron transcurrir los primeros años de la
vida de una persona, cuáles fueron las experiencias que más impacto
ejercieron en su entorno emocional, y también alude al poso que
constituirá el telón de fondo de su desarrollo posterior. Además
constituye uno de los puntos de análisis astrológico que más cosas nos
dice acerca del temperamento individual, de las reacciones internas y
externas de una persona, y por tanto, de su particular forma de
vivenciar e interpretar las reacciones que provienen de otros individuos
y del entorno en general. Todo ello bajo pautas que tienen su origen en
la infancia. La Luna resulta ser la cobertura psíquica que nuestro Ser
emocional necesita para mantener un punto de referencia que le resulte
seguro o, cuanto menos, viable para canalizar su propio desarrollo.Si la
Luna ayuda a percibir la base biológica de nuestro temperamento, la
posición astrológica del Sol señala cuál es el sustrato en el que se
alimenta nuestro carácter. El carácter está muy conectado con el
propósito vital, mientras que el temperamento nos vincula con el poso
generado por la herencia familiar. Por eso es que Lilith, en la medida
en que forma parte de lo lunar, señala un elemento de primer orden
orientado a entender qué aspectos de nuestro temperamento biológico han
quedado fuera de cauce.Estos aspectos piden ser tenidos en cuenta
creando situaciones que invitan a la persona a desmadrarse, a salirse de
la matriz en la que fue educada. De este modo, la posición astrológica
de Lilith describe aquello de nosotros que deberemos descubrir fuera de
las consignas con las que nuestras emociones fueron moldeadas. Digamos
que la Luna señala nuestra forma de adaptarnos a la familia, y Lilith
describe qué es lo quedó fuera en ese proceso de adaptación. Eso que
quedó fuera solicita nuestra atención a través de señales únicamente
descifrables si tomamos en cuenta lo anímico, lo instintivo y lo
corporal.El propósito solar hinca sus raíces en la base formada por
nuestro temperamento. En la medida en que este temperamento tanto
contiene elementos ya integrados (Luna), como elementos por integrar
(Lilith), no podremos conocer qué es lo que verdaderamente deseamos de
la vida sin tener en cuenta la totalidad de este sustrato (Luna +
Lilith).Posiblemente este centro de gravedad oculto todavía permanezca
sin nacer, sin ser apropiado por la conciencia. Lilith se refiere a algo
a lo que, aún deseándolo, nos resistimos. Quizá sea algo nuestro que ha
quedado retenido en el útero familiar.
¿Quién era Lilith según la historia?
Cuenta la mitología mesopotámica, que Lilith fue la primera mujer de Adán. En el Jardín del Edén, Dios había creado a todas las especies animales en pareja, macho y hembra, a excepción del ser humano. Originalmente, Adán era dos en uno: hombre y mujer. Al notar que todos los animales tenían su par, Adán comienza a buscar su media naranja, pretendiendo seducir a hembras de otras especies. Sin éxito, le reza a Dios y le pide tener, como los demás animales, alguien con quien compartir su tiempo. Dios entonces decide dividirlo en dos, hombre y mujer, creando a Lilith.
Dichosamente, Lilith y Adán comienzan a compartir sus vidas en el paraíso. Sin embargo, cuando hacían el amor, Lilith quería ir arriba, pero Adán se negaba. Quería dominar la escena, porque en el fondo, no consideraba que él y Lilith fueran iguales. Esa era la verdadera esencia de su discusión. Él creía haber nacido de la Tierra y consideraba que Lilith no era igualmente pura; que había nacido del sedimento. Ella discrepaba y aseguraba haber sido creada por Dios a la par. A pesar de ser el uno para el otro, Lilith decide marcharse para expresar su esencia libremente, abandonando al único hombre en la Tierra.
Lilith construye su nuevo hogar a orillas del Mar Rojo, rodeada de demonios –como los animales del Jardín del Edén llamaban a otros seres no reconocidos por su propio Dios. Poco a poco, su vida social comienza a florecer, manteniendo relaciones libres con diversos demonios y dando a luz a una centena de hijos inmortales por día.
¿Qué le pasó a Lilith?
Mientras, en el mítico jardín, Adán comienza a sentir la falta de Lilith y le ruega a Dios que se la regrese. Dios envía a tres ángeles a advertirle a Lilith que, si no regresaba junto a Adán, sus hijos inmortales se tornarían mortales y los vería morir uno tras uno. A ella, esta advertencia no le resulta justa, dado que Dios le había encargado específicamente que cuidara a los niños. Ellos le responden que eso carecía de importancia, insistiendo que regrese al paraíso. Ella se niega, y al poco tiempo, sus hijos comienzan a morir. Lilith enloquece, enfurece y la historia escribe que, endemoniada, busca la revancha contra los hombres y la humanidad.
¿Quién creó a Lilith?
A través del tiempo, los mitos siempre tuvieron la misión de educar a la sociedad por medio de sus moralejas. Por siglos, la historia de Lilith sirvió a la agenda patriarcal, insinuando que toda mujer que vaya en contra de Dios y elija serle fiel a su propia naturaleza, antes de a su pareja, sería castigada y marginada.
Lilith en las casas astrológicas
Lilith en signos y casas de agua 4, 8 o 12
En la carta astral de una mujer, Lilith en signos de agua como Cáncer, Escorpio o Piscis, o en sus casas análogas, la 4, la 8 o la 12, podría develar un silenciamiento de sus dones místicos. Una represión de sus habilidades esotéricas, como puede ser una desarrollada intuición, para evitar ser tildada de ‘bruja’ o ‘loca’ en un sistema patriarcal. También puede indicar cierta presión por ser madre, aunque este no sea necesariamente su deseo innato. Este posicionamiento puede desenmascarar una represión espiritual experimentada tanto en carne propia como en el linaje ancestral, el cual cobra suma relevancia sobre este elemento.
l deseo y la furia indomable son expresiones típicas de Lilith cuando emerge a la luz. En signos y casas de agua, Lilith puede mostrar un latente deseo -o contrariamente rechazo- por desarrollar habilidades esotéricas, o una fuerte repulsión ante la presión del sistema por ser madre. La invitación a las mujeres con este posicionamiento, es a reconocer sus dones espirituales, a conectar con la naturaleza, con sus instintos naturales, con sus ancestras, y a descubrir en sí misma si existe el deseo innato de ser madre.
Lilith en signos y casas de aire 3, 7 u 11
Lilith sobre los signos de aire, Géminis, Libra o Acuario, en la carta astral de una mujer, así como en las casas 3, 7 u 11, indica de una represión de carácter intelectual. Habla de mujeres que tal vez no tuvieron la oportunidad de estudiar aunque tenían el deseo de hacerlo, de mujeres intelectualmente desvalorizadas, o que no hayan tenido un espacio para expresar sus opiniones en contextos importantes como la familia, la pareja o el trabajo. También puede exponer mujeres heridas por haber sido acusadas de ‘locas’ por su naturaleza cíclica, juzgadas por establecer relaciones libres, o verbalmente abusadas. Lilith devela emociones reprimidas propias o de otras mujeres del legado familiar. En signos o casas de aire, puede sugerir la presencia de antepasadas que hayan querido estudiar y no hayan podido por el simple hecho de ser mujeres.
La luna negra en signos de aire puede despertar un desmedido deseo por desarrollar el intelecto, expresar opiniones y establecer vínculos libres. También puede activar la furia tras ser silenciada o acusada de puntualmente con el término ‘loca’. En signos y casas de aire, la propuesta de Lilith a la mujer es conectar con su naturaleza salvaje –libre, seductora e intelectual– y a ventilarla, sin pelos en la lengua.
Lilith en signos y casas de fuego 1, 5 o 9
Sobre los signos de fuego, Aries, Leo o Sagitario, o las casas del mismo elemento, la 1, la 5 o la 9, la luna negra se expresa con exaltada furia y pasión. En la carta de una mujer, la misma podría indicar la denegación a ocupar un rol de liderazgo, a desarrollar su autonomía o a expresar emociones como la ira o el deseo sexual. Estas represiones pueden ser tanto propias como habitar en el legado femenino familiar. También, aunque no obligatoriamente, puede ser un indicador de experiencias abusivas y agresivas.
La ira y el deseo que se despiertan con Lilith en contextos fogosos son verdaderamente emociones indómitas. Tanto el enojo como el deseo reprimido pueden ser causantes de reacciones diabólicas. La invitación de este punto astrológico en los signos y las casas de fuego de una mujer es a tomar acción, a conectar con la pasión, a canalizar la ira reprimida de manera sana y consciente, a integrar la energía masculina que habita en una y a explorar esa naturaleza de líder que flamea en todo signo de fuego.
Lilith en signos y casas de tierra 2, 6 o 10
La luna negra en los signos de tierra, Tauro, Virgo o Capricornio, como en las casas 2, 6 o 10, expone a mujeres que fueron desvalorizadas, sobre todo en su capacidad generar sus propios recursos. Mujeres que en algún punto de sus vidas el sistema patriarcal les hizo creer que el trabajo de la mujer valía menos, con acciones o con un salario inferior. También puede indicar la existencia de mujeres en el linaje familiar a las que no se les permitió trabajar, más allá de que ese fuera su deseo, o que hayan sido desheredadas.
Con la presencia de Lilith en signos o casas de tierra, la furia de la mujer se puede manifestar tras el anhelo de demostrar su valor y la abundancia que es capaz de generar. La invitación es a reconocer su valor propio, a hacerse valer y a manifestar sus propios recursos en el plano material.
¿Cómo calcular Lilith en la Carta Natal?
Al no tener el protagonismo de los planetas, Lilith es un punto menos conocido dentro de una carta astral. Incluso, para ver su posicionamiento en tu carta astral, debes indicarle a la aplicación que incluya a esta figura recluida. Para conocerla en mayor profundidad, lo ideal es consultar a un astrólogo profesional que esté familiarizado con la primera mujer de Adán.
¿Qué es la Luna Negra en la Carta Astral?
Lilith es la Luna Negra y se trata de punto astronómico que se utiliza en la interpretación de la carta astral. Su significado y representación se encuentra en la mitología, diversos sistemas astrológicos y tradiciones.
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